IMAGENES MENCIANAS

 

 

 

 

La villa, debe su nombre a la esposa del capitán de Fernando III D. Alvar Pérez de Castro, Dª Mencía López de Haro, se encuentra rodeada por la Sierra Subbética y en sus alrededores encontramos yacimientos arqueológicos de gran importancia, parte de cuyos hallazgos pueden ser contemplados en su Museo Histórico-arqueológico. La localidad fue inmortalizada por el escritor Juan Valera, quien no dudó en desarrollar en ella parte de la trama en la mayoría de sus novelas, y cuyos textos forman la «Ruta Valeriana», que recorre por la Villa, los rincones más recreados por el ilustre escritor.

 

 

Mención destacada en el municipio merecen sus vinos, a los que Azorín alabó comentando «todos son insuperables, siendo admirables por su aroma, limpidez y sabor». Sus viñas se encuentran bajo la denominación de origen Montilla-Moriles.

 

 

Los orígenes de Doña Mencía emergen de los yacimientos arqueológicos del «Laderón», donde fue encontrada una tumba perteneciente a la cultura Argárica. El emplazamiento actual hay que buscarlo a principio del siglo XV, siendo fundada por Don Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Castilla, quién recibió en donación la vecina localidad de Baena a cuyo término pertenecía este lugar, la independencia municipal fue conseguida en 1653.

 

 

Un paseo por sus calles permitirá al viajero descubrir la blancura de éstas, estrecha y sinuosa, la mayoría junto a diversas casas señoriales que engalanan las vías más céntricas.

 

SIGNIFICADO DEL ESCUDO DE DOÑA MENCIA

 

Las dos torres representan a Baena y Cabra, pilares de la defensa de los estados del Señor feudal D. Diego Fernández de Córdoba; en medio los dos guiones iguales saliendo de un solo mástil que significa la unidad de dependencia; en el centro del ángulo que forman los dos guiones, el león pasando o rampante, símbolo de la vigilancia, que era el papel que la fortaleza de Doña Mencía tenía asignada en el portillo abierto entre las de Baena y Cabra. El hecho de que las torres se asienten sobre el elemento agua, no puede ser otro que la representación del peligro, la inseguridad que tuvieron que vivir los habitantes de este pueblo fronterizo. El color blanco o plata en que campan estos blasones, significa pureza, firmeza, obediencia y vigilancia, virtudes necesarias para ocupar el lugar peligroso que Doña Mencía ocupó en aquellos tiempos. El color de los guiones es morado, que es el de Castilla, a cuya corona pertenecía el feudo.

 

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